Treinta cuadros bastan para captar lo esencial de la pintura occidental. No para volverse especialista, pero sí para no perderse en un museo o en una conversación. Aquí va la lista por orden cronológico, con lo que hace imprescindible cada obra.
Renacimiento y comienzo de la edad moderna
La Última Cena (Leonardo da Vinci, 1495-1498). Fresco mural del convento Santa Maria delle Grazie de Milán. Representa el instante en que Cristo anuncia que uno de sus apóstoles lo traicionará. Composición en triángulos, gestos individualizados. Muy deteriorada por una técnica experimental que envejeció mal.
La Gioconda (Leonardo da Vinci, 1503-1519). Cuadro más visitado del mundo, en el Louvre. Retrato probablemente de Lisa Gherardini. La sonrisa ambigua se debe al sfumato, transiciones tonales extremadamente suaves. Robada en 1911 por un empleado italiano, lo que contribuyó a su fama.
La Escuela de Atenas (Rafael, 1509-1511). Fresco del Vaticano. Representa a los grandes filósofos griegos reunidos en un palacio idealizado. Platón señala el cielo (ideas), Aristóteles la tierra (lo concreto). Síntesis perfecta del pensamiento renacentista.
El techo de la Capilla Sixtina (Miguel Ángel, 1508-1512). En el Vaticano. Nueve escenas del Génesis incluida la célebre Creación de Adán (los dedos que se rozan). Cuatro años de trabajo tumbado boca arriba arruinaron la espalda de Miguel Ángel.
El Nacimiento de Venus (Botticelli, hacia 1485). En los Uffizi de Florencia. Venus emerge del mar sobre una concha. Símbolo del redescubrimiento de la Antigüedad.
Los Esposos Arnolfini (Van Eyck, 1434). En la National Gallery de Londres. Primer retrato doble conocido de la pintura occidental. Detalles extremadamente precisos gracias a la nueva técnica de la pintura al óleo.
Barroco y siglo XVII
La Ronda de noche (Rembrandt, 1642). En el Rijksmuseum de Ámsterdam. Retrato colectivo de una compañía de la guardia cívica. Composición dinámica y juego de luces revolucionarios para la época.
Las Meninas (Velázquez, 1656). En el Prado de Madrid. Escena de corte con la infanta Margarita Teresa en el centro, el propio pintor en el cuadro, y un vertiginoso juego de espejos. Picasso hizo 58 variaciones.
La joven de la perla (Vermeer, hacia 1665). En el Mauritshuis de La Haya. Retrato de una joven que gira la cabeza. Apodada “la Mona Lisa del Norte”.
Vista de Delft (Vermeer, 1660-1661). En el Mauritshuis. Paisaje urbano famoso por su luz, célebre por hacer decir a Proust que querría morir mirando su “pequeño trozo de pared amarilla”.
Siglo XIX: del Romanticismo al Impresionismo
La Libertad guiando al pueblo (Delacroix, 1830). En el Louvre. Alegoría de la revolución de 1830. La mujer con el pecho descubierto enarbolando la bandera tricolor se volvió símbolo republicano mundial.
La Balsa de la Medusa (Géricault, 1819). En el Louvre. Representa el naufragio real de un barco francés en 1816. Escándalo político mayor al exponerse.
El Grito (Edvard Munch, 1893). Existen cuatro versiones, en Oslo. Primera obra mayor del Expresionismo. Según Munch, inspirada en una puesta de sol rojo sangre sobre Oslo.
Impresión, sol naciente (Monet, 1872). En el museo Marmottan-Monet. Es este cuadro el que dio nombre al movimiento impresionista, originalmente de forma irónica por parte de un crítico.
Los Nenúfares (Monet, 1914-1926). Grandes telas panorámicas expuestas en la Orangerie. Periodo final donde Monet, casi ciego, pintó su jardín de Giverny. Ciclo considerado la “Capilla Sixtina del Impresionismo”.
La Noche estrellada (Van Gogh, 1889). En el MoMA de Nueva York. Pintada desde el manicomio de Saint-Rémy-de-Provence. Los remolinos celestes se volvieron icono cultural universal.
Los Girasoles (Van Gogh, 1888). Varias versiones, una en la National Gallery de Londres. Símbolo del arte de Van Gogh.
Una tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte (Seurat, 1884-1886). En Chicago. Cumbre del puntillismo. Compuesta de millones de puntos de color puro.
Baile en el Moulin de la Galette (Renoir, 1876). En Orsay. Escena de baile popular en Montmartre. Luz filtrada a través de las hojas, placer simple, alegría de vivir impresionista.
Siglo XX: rupturas y explosiones
Las señoritas de Avignon (Picasso, 1907). En el MoMA. Cinco prostitutas de un burdel de Barcelona. Primera obra cubista. Inspirada en máscaras africanas. Abrió el camino al arte moderno.
Guernica (Picasso, 1937). En el Reina Sofía de Madrid. Representa el bombardeo de la villa vasca por la aviación alemana durante la Guerra Civil española. Obra antibélica más famosa del siglo XX.
La persistencia de la memoria (Dalí, 1931). En el MoMA. Los famosos relojes blandos. Imagen surrealista vuelta icónica.
El Beso (Klimt, 1907-1908). En la galería Belvedere de Viena. Periodo dorado de Klimt, panes de oro reales. Símbolo del Jugendstil vienés.
Composición VIII (Kandinsky, 1923). En el Guggenheim. Pionero de la abstracción. Geometría pura y colores.
Nighthawks (Hopper, 1942). En el Art Institute de Chicago. Tres personajes en un diner nocturno. Imagen emblemática de la soledad urbana americana.
Number 1A (Jackson Pollock, 1948). En el MoMA. Drip painting, pintura por goteo. Acta de nacimiento del expresionismo abstracto americano.
Marilyn Diptych (Andy Warhol, 1962). En la Tate Modern. Cincuenta retratos serigrafiados de Marilyn Monroe justo tras su muerte. Acta fundacional del Pop Art.
Obras modernas imprescindibles
Girl with Balloon (Banksy, 2002). Múltiples versiones urbanas. Símbolo del street art convertido en mercado del arte: una versión se autodestruyó parcialmente durante una subasta en Sotheby’s en 2018.
Salvator Mundi (atribuido a Leonardo da Vinci, hacia 1500). Cuadro más caro jamás vendido (450 millones de dólares en 2017). Su atribución sigue siendo objeto de controversia.
Cómo recordar lo esencial
Asociar cada obra a un movimiento. Gioconda = Renacimiento, Grito = Expresionismo, Señoritas de Avignon = Cubismo. Ver nuestro artículo sobre movimientos artísticos explicados simple para estructurar.
Asociar una anécdota. El robo de la Gioconda, la locura de Van Gogh, el difícil parto de Guernica tras Picasso leer del bombardeo en los periódicos. Las historias se fijan.
Visitar. Ninguna reproducción sustituye el impacto real de una obra vista en persona. Para planificar, ver nuestro artículo sobre los museos más visitados del mundo.
SAPIRO propone quizzes sobre 553 obras de arte, con explicación didáctica detrás de cada pregunta. Para profundizar: obras de arte imprescindibles para una selección más ajustada.